NACIMIENTO Y PRIMEROS AÑOS DE VIDA EN EL SENO DE LA FAMILIA

Angelo Giuseppe Roncalli nació a las diez y cuarto de la mañana del 25 de noviembre de 1881, en Sotto il Monte -16 Km al sudoeste de Bérgamo-, Brusicco. Angelo era el cuarto de los trece hijos de Battista Roncalli y Marianna Mazzola. El párroco Don Francesco Rebuzzini lo bautizó en la iglesia de Santa María el mismo día de su nacimiento, siendo padrino el tío Zaverio, que era hermano del abuelo Angelo.
Angelino fue creciendo en el seno de una familia humilde y pobre, pero que contaba con una gran riqueza, un gran tesoro: la fe, el amor, la caridad, la absoluta confianza en la Providencia de Dios y la oración diaria, que era fuente de total serenidad. El futuro Papa reconoció siempre el valor de estas virtudes que aprendió y adquirió en el seno de su familia. Decía que “son lo más valuoso e importante porque permiten fortalecer a los demás y darles amor”.
De 1887 a 1890 estudió los tres primeros cursos de la enseñanza elemental. El 13 de febrero de 1889 recibió el Sagramento de la Confirmación en Carvico, de manos del obispo Gaetano Guindani, y el 31 de marzo recibió la Primera Comunión.
 

ESTUDIOS SACERDOTALES


En 1892, cuando Angelo tenía 11años, entró en el Seminario de Bérgamo para cursar los estudios superiores, gracias a la ayuda económica del párroco Rebuzzini y de Giovanni Morlani, propietario de las tierras que cultivaban los Roncalli. En el Seminario determinó hacer todo lo posible para conseguir la santificación, tal como se puede leer en su “Diario del Alma”, que empezó a escribir en 1895. A causa de su capacidad intelectual y moral, en 1901 fue enviado a Roma para seguir sus estudios como alumno del Seminario Romano dell'Apollinare. En un clima de apertura e innovación cultural, dice de la formación intelectual impartida por el Seminario Romano: “daba discretas alas a nuestra juventud y coraje para alcanzar grandes horizontes”. En 1901-1902 pidió el servicio militar anticipado, sacrificándose en el lugar de su hermano Zaverio, el cual era indispensable en casa y para trabajar en el campo. Fue un gran purgatorio. “Aún así -escribía- siento que el Señor, con su Providencia, se encuentra a mi lado”. En 1904 obtuvo el título de Sagrada Teología.
 

ORDENACIÓN SACERDOTAL Y PRIMEROS AÑOS DE SACERDOCIO

Angelo Giuseppe Roncalli fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904 en Santa María al Monte, Roma. Al día siguiente celebró su Primera Misa en la catedral de San Pedro, cerca de la tumba del Apóstol, y por la tarde fue recibido por el Papa Pío X. Recuerda este hecho en el “Diario del Alma”: “Cuando el Papa vino hacia mí y el vicerector me presentó, él sonrió y se inclinó para escucharme. Yo le hablaba arrodillado: le decía que estaba contento de arrodillarme a sus pies y manifestar los sentimientos que había tenido por la mañana durante la Primera Misa, sobre la tumba de San Pedro. Se lo exponía brevemente así como podía. Entonces el Papa, permaneciendo siempre inclinado y poniéndome la mano sobre la cabeza, casi hablándome al oído, me dijo: -Bien, bien, hijo... Esto me complace: yo rezaré al Señor para que bendiga de manera especial sus buenos propósitos y que sea un buen sacerdote. Bendigo también a todas la personas que en este día se han alegrado por usted. Me bendijo y me mostró la mano para que se la besara. Después pasó hacia delante, habló con otros, me parece que con un polaco. Pero en seguida, casi siguiendo el curso de su pensamiento, volvió hacia mí, me preguntó cuándo estaría en casa”.
En 1905 fue nombrado secretario del obispo de Bérgamo, Mons. Giacomo Radini Tedeschi y el año siguiente fue el encargado de la enseñanza de Historia y Patrología en el Seminario de Bérgamo.
 

SERVICIO MILITAR EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL



El 23 de mayo de 1915 fue llamado de nuevo para hacer el servicio en la quinta con el grado de sargento de sanidad y el día después se presentó en el centro de reclutamiento de San Ambrosio, en Milán, desde donde fue destinado a Bérgamo. Hasta 1918 prestó el servicio militar como capellán del Hospital de la reserva de Bérgamo, llamado “El nuevo hospital”, y de otros lugares. Con su cariño y su optimismo consiguió aliviar los sufrimientos de los soldados y reconciliarlos con la fe.

 

PRIMER CARGO NACIONAL



En 1921 fue llamado desde Roma para ocupar el cargo de Presidente para Italia del Consejo Central de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe. Entonces incrementó su amor hacia las misiones extranjeras influido por el P. Paolo Manna, Superior General del Instituto Pontificio para las Misiones Extranjeras (PIME), cuyo programa era: “Toda la Iglesia para todo el mundo”. El P. Manna fue uno de los más grandes animadores de la causa misionera del siglo.
 

EN EL CUERPO DIPLOMÁTICO DE LA SANTA SEDE

El 19 de marzo de 1925 Monseñor Angelo Giuseppe Roncalli fue consagrado obispo en San Carlo al Corso, Roma, y nombrado Visitador Apostólico de Bulgaria. Sufrió mucho a causa de la difícil situación social, política y religiosa de este país. Pero gracias a su simpatia, su simplicidad, su bondad de corazón y su inteligencia consiguió conquistar a la gente. Es suficiente con mencionar su programa referente a la relación con la Iglesia Ortodoxa, expresado en el primer discurso: “No es suficiente alimentar sentimientos cordiales hacia nuestros hermanos separados: si realmente los amas, dales buen ejemplo y transforma tu amor en acción”. En 1934 fue trasladado a la Delegación de Turquía y nombrado Administrador Apostólico de la Iglesia Latina de Estanbul, donde su intervención fue indispensable para socorrer a los judíos ante la persecución nazi. El mes de diciembre de 1944 el Papa Pío XII lo nombró Nuncio Apostólico de París. En Francia también encontró una situación muy difícil: a nivel político estaban los numerosos obispos que habían colaborado con los alemanes; a nivel religioso estaba el problema con los curas obreros. También en París encontró el equilibrio y gracias a su cortesía, su simplicidad, su amabilidad... pudo resolver los problemas y conquistar el corazón de los franceses y de todo el Cuerpo Diplomático.
 

PATRIARCA DE VENECIA



El 12 de enero de 1953 el Nuncio Angelo Giuseppe Roncalli fue nombrado cardenal por el Papa Pío XII y tres días más tarde, el 15 de enero, fue nombrado Patriarca de Venecia. El programa de su servicio pastoral, manifestado en la primera homilía en San Marco, muestra su espíritu. Dijo a los venecianos: “Quiero ser vuestro hermano, amable, cercano, comprensivo”. No compró ninguna barca ni ninguna góndola como era tradicional en el Patriarca de Venecia, sinó que utilizaba el transporte público. En Venecia decían de él: “Toda persona que se cruza con él tiene la sensación que el Patriarca lo trata de manera especial”.
 

ELECCIÓN Y PONTIFICADO

El 28 de octubre de 1958, contando con 77 años, Roncalli fue elegido Papa ante la sorpresa de todo el mundo a causa de su avanzada edad. Escogió el nombre de Juan, nombre de su padre, del patrón de su pueblo natal y del evangelista de la caridad. En seguida empezó una nueva forma de hacer de Papa, movido por su fe y por su temperamento alegre. Al cabo de dos meses de haber sido elegido, dió ejemplo de obras de misericordia: por Navidad visitó los niños enfermos de los hospitales Espíritu Santo y Niño Jesús; al día siguiente fue a visitar los prisioneros de la cárcel Regina Coeli. Tres meses después de su elección, el 25 de enero de 1959, en la Basílica de San Pablo Extramuros, ante la sorpresa de todo el mundo anunció el XXI Concilio Ecuménico -que posteriormente fue llamado Concilio Vaticano II-, el I Sínode de la Diócesis de Roma y la revisión del Código de Derecho Canónico. Durante su Pontificado nombró 37 nuevos cardenales, entre los cuales por primera vez uno de Tanzania, un japonés, un filipino y un mejicano. Fue el primer Papa, desde 1870, que ejerció su ministerio de obispo de Roma visitando personalmente las parroquias de su Diócesis.
 

PEREGRINACIÓN A LORETO Y ASÍS



El 4 de octubre de 1962, una semana antes del Concilio, el papa Juan peregrinó en tren a Loreto y a Asís para orar y hacer orar por el Concilio que se iba a celebrar. Ésta fue la primera salida de un Papa fuera de la región del Lazio desde la incorporación de Roma al Estado Italiano (1870). Todos los medios de comunicación destacaron el hecho. La prensa remarcó los discursos realizados en Loreto y Asís. A lo largo del viaje muchas personas lo recibieron en las estaciones de tren por las que pasaba para dirigirse a su destino. Él hablaba con la gente desde la ventanilla del tren, pero lo más importante era el hecho que se dirigía a las dos zonas de peregrinación para recibir la gracia de Dios en vista al Concilio Ecuménico, el Vaticano II.
 

EL CONCILIO



El 11 de octubre de 1962 el papa Roncalli abrió el Concilio Vaticano II en San Pedro, indicando la precisa orientación de los objetivos: no se trataba de definir nuevas verdades ni condenar errores, sinó que era necesario renovar la Iglesia para hacerla más santa y capaz de transmitir el Evangelio en los nuevos tiempos, buscar los caminos de unidad de las Iglesias cristianas, buscar lo bueno de los nuevos tiempos y establecer diálogo con el mundo moderno centrándose primero “en lo que nos une y no en lo que nos separa”.
 

PREMIO INTERNACIONAL POR LA PAZ

Balzan

El 1 de marzo de 1963 su nombre se asociaba al premio internacional Balzan por la paz en reconocimiento de su intensa actividad para evitar los conflictos y su tarea de mostrar a la humanidad los caminos para conseguir la convivencia pacífica. El día 7 del mismo mes recibió en audiencia privada al senador Giovanni Gronchi, presidente general de los premios de la Fundación Internacional Balzan, el cual le comunicó oficialmente la asignación del premio. En esa ocasión pronunció un discurso en francés. Recibió el premio el 10 de mayo.
 

AUDIENCIA AL YERNO DE KRUSCEV

7 Marzo 1963. La figlia di Nikita Kruscev e suo marito Alexei Adjubei sulla piazza di San Pietro


El 7 de marzo de 1963 recibió en su estudio privado del Vaticano a Alexej Adjubei, yerno del líder soviético Nikita Kruscev, y su esposa Rada. Rada estava emocionada y feliz y dijo al Papa: “Usted tiene las manos grandes y fuertes como los campesinos, igual que mi padre”.
 

LA ENCÍCLICA "PACEM IN TERRIS"

Il papa che firma l'enciclica

El 11 de abril de 1963, Jueves Santo, el papa Roncalli publicó la Encíclica “Pacem in Terris” (Paz en la Tierra), dirigida no sólo a los católicos sinó a “todas las personas de buena voluntad”. Dada la situación del momento, fue bien acogida por todo el mundo como expresión del camino para alimentar la esperanza de paz y solidaridad del género humano. Fue guardada en los archivos de las Naciones Unidas, en Nueva York.
(El papa Juan escribió ocho encíclicas en total).
 

LA MUERTE


El 23 de mayo del mismo año fue anunciada públicamente la enfermedad del Papa y el 3 de junio -después de cuatro años, seis meses y seis días de pontificado- Angelo Giuseppe Roncalli, que había tomado el nombre de Juan XXIII, moría en paz invocando el nombre de Jesús y ofreciendo su vida de acuerdo con las palabras de Jesús: “Que todos sean uno” (Ut unum sint). Después de habernos enseñado a vivir, él fue un testigo de cómo morir a la luz de la fe. Una persona que lo conocía bien y le había seguido durante esos pocos años sintetizó muy bien la impresión de todos: “El papa Juan me ha hecho descubrir de una forma nueva y consoladora la paternidad de Dios”.
 

BEATIFICACIÓN

Caterina Capitani

El papa Juan fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de septiembre del 2000. Su fiesta litúrgica quedó fijada el 11 de octubre, día de la apertura del Concilio Vaticano II, habiendo sido guarecida milagrosamente la hermana Caterina Capitani, religiosa de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paola. La causa de beatificación fue introducida por Pablo VI en 1965, después de la clausura del Concilio Vaticano II.
 

TRASLADO DEL CUERPO

El 3 de junio del 2001, domingo de Pentecostés y 38 años después de su muerte, su cuerpo fue hallado intacto y trasladado desde la capilla subterránea de la Catedral de San Pedro hasta el altar de San Jerónimo. De hecho, al poco tiempo de haber sido ordenado sacerdote se dedicó a la enseñanza de Patrología y San Jerónimo es uno de los grandes Padres de la Iglesia, que tradujo la Biblia del hebreo al latino. En la homilía de la Misa de Pentecostés, su Santidad el Papa Juan Pablo II recordó al beato Juan XXIII con bonitas palabras. Actualmente el beato papa Juan descansa al lado del altar de este noble Padre de la Iglesia, que lo precedió en el camino de santidad. El sarcófago donde se encontraban los restos del papa Roncalli fue trasladado a su pueblo natal, Sotto il Monte, y se encuentra en la iglesia de Santa María in Brusicco.